Auguste Dupin, el doctor Bell y Sherlock Holmes. Javier Alonso García-Pozuelo

Para Juan Mari B,
mi maestro en detectives decimonónicos.


Joseph Bell nació en Edimburgo el 2 de diciembre, de 1837, siendo hijo de Sir Charles Bell, célebre en el mundo de la Medicina por la descripción de la parálisis facial que lleva su apellido. 
  
Bell desarrolló toda su carrera como médico en su ciudad natal, donde además de cirujano de éxito, fue también editor del Edinburgh Medical Journal durante más de dos décadas.

Enseñó cirugía en la Royal Infirmary of Edinburgh y todos los viernes celebraba en el hospital una sesión clínica con pacientes externos a la que asistían numerosos estudiantes atraídos por su extraordinaria capacidad de deducción. A aquellas sesiones –en las que el doctor Bell era capaz de averiguar multitud de datos personales de los pacientes, a un primer golpe de vista– asistió el joven estudiante de Medicina
Arthur Conan Doyle.

Ese Dr. Bell es a quien Conan Doyle dedicó “Las aventuras de Sherlock Holmes”, el libro que contenía las doce primeras historias cortas de Holmes y que fue publicado en octubre de 1892.


Joseph Bell

Si a todo lo anterior, añadimos que el propio Conan Doyle mencionó en alguna que otra entrevista que Sherlock Holmes estaba basado en uno de sus profesores médicos, parece muy razonable pensar que para crear a su mítico detective se inspiró en el doctor Bell.

Sin embargo, lo que no podemos olvidar es que esas sorprendentes deducciones que exhibía Joseph Bell con sus pacientes se observan ya, en cierto modo, en algunos cuentos de Edgar Allan Poe y que es de sobra estudiada la enorme influencia que los relatos protagonizados por Auguste Dupin tuvieron en las narraciones detectivescas de Conan Doyle.

No tengo ni idea de si en la creación de Holmes influyó más el gran escritor norteamericano o el cirujano escocés, pero hoy, 2 de diciembre de 2020, este licenciado en Medicina y Cirugía, que se gana la vida como profesor y que últimamente se ha metido a escritor de novela policiaca decimonónica, no podía dejar de rendirle un pequeño homenaje al Dr. Bell.



Javier Alonso en Monterrey, México
Fotografía: Víctor Eduardo Hernández
es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, y diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido durante más de una década como profesor de salud pública además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos. Actualmente reside en Santo Domingo donde compagina su pasión por la literatura con su cargo como director académico para Latinoamérica en la escuela internacional AMIR. En los  últimos años ha impartido varios seminarios de Creación Literaria, Nacimiento de la Novela Policíaca, Historia del Siglo XIX y Lectura Crítica tanto en España como en diversos países de Latinoamérica. En febrero de 2017 publicó con Ediciones MAEVA, La cajita de rapé, una novela policíaca ambientada en el Madrid de Isabel II de la que se han escrito decenas de reseñas -que puedes leer en Cita en la Glorieta, el blog colaborativo de historia y literatura que Javier dirige y edita- y que ha sido nominada a la mejor novela negra de autor novel en el Festival Morella Negra como la Trufa. A raíz de la publicación de su primera novela, ha participado en festivales de novela negra, en ferias del libro y en diversos clubes de lectura. Ha formado parte del jurado de diversos certámenes literarios, entre ellos el I Premio Tristán Solarte a la mejor novela negra publicada en el año 2018 en Panamá. En febrero de 2018 se publicó una edición en bolsillo de La cajita de rapé, (EmBolsillo, 2018) y actualmente se distribuye, además de en España, en varios países de Latinoamérica (Ecuador, Colombia, México, Panamá...). El 2021 saldrá a la venta su segunda novela, también protagonizada por el madrileño inspector Benítez.